Ver el auditorio de nuestro edificio Akros colmado por más de 300 estudiantes en el conversatorio “Del celular al ingreso extra: Crea, conecta y monetiza”, me dejó una certeza profunda: el aula contemporánea ya no se limita a cuatro paredes. Junto a expertos, fuimos testigos de cómo la tecnología y las dinámicas digitales de hoy están transformando radicalmente las formas de aprender, trabajar y generar oportunidades para nuestra juventud.
Sin embargo, esta evolución plantea una pregunta fundamental sobre el verdadero sentido del liderazgo en el siglo XXI: ¿Para qué lo hacemos? Un teléfono celular o una plataforma digital son solo herramientas efímeras si no se acompañan del conocimiento adecuado, la disciplina técnica y, sobre todo, un propósito ético y social. En mi propia experiencia, al producir videos en TikTok o dialogar sobre saberes en el pódcast “Páginas en Blanco”, he descubierto que la verdadera comunicación digital no busca la viralidad vacía, sino tender puentes reales de empatía y educación con las comunidades.
Es allí, en el tejido humano de nuestras regiones, donde la academia adquiere su mayor responsabilidad. En las Unidades Tecnológicas de Santander asumimos el compromiso de guiar esta transformación mediante el desarrollo humano integral.
No trabajamos únicamente para transferir habilidades operativas; cultivamos el pensamiento crítico y la vocación de servicio. Democratizar el acceso a la economía digital y descentralizar la oferta educativa llevándola con equidad a cada una de las provincias de nuestro territorio es el verdadero motor de transformación.
Queremos jóvenes que no sean simples espectadores de un ecosistema digital global, sino ciudadanos visionarios preparados para ser los arquitectos de las soluciones sostenibles que Santander necesita.
El porvenir de nuestra tierra no se escribe lejos; se labra hoy conectando las ideas de las aulas con las realidades prácticas del entorno. Tengo la absoluta convicción de que el conocimiento, cuando se pone al servicio de la gente con carácter e innovación, tiene el poder de transformar vidas y dignificar familias.
Sigamos construyendo región con el corazón, demostrando de qué estamos hechos y sintiendo siempre un inmenso orgullo por nuestra institución.
Omar Lengerke
Rector
